jueves, 12 de junio de 2014

Napoleón se retira de Moscú



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Napoleón Bonaparte espera inútilmente durante cinco semanas a que el zar le responda. Mientras tanto, como acostumbra, ha comenzado a organizar la vida de la ciudad y obliga a una compañía de teatro que ha quedado en Moscú a representar algunas obras de autores franceses. Parte de su ocio lo dedica a revisar los estatutos de la Comédie Française y envía a París el llamado Decreto de Moscú. Pero, el invierno amenaza y es necesario tomar una rápida decisión.

Palacio de Moscú

- Aguantar en Moscú o retirarse a París, el dilema de Napoleón


Daru es partidario de pasar el invierno en la capital rusa y de esperar los refuerzos que deben llegar de Lituania para, con la llegada de la primavera, marchar sobre San Petersburgo y una vez en este lugar obligar definitivamente a claudicar al zar.

+ Bonaparte decide regresar a París


Pero Napoleón está preocupado por lo que pueda estar pasando en París. Se encuentra demasiado lejos de allí, las noticias no llegan con fluidez y, cuando llegan, son ya tan viejas que el emperador desconoce lo que pueda haber sucedido en un plazo de tiempo tan dilatado. Además, no debe pasar tanto tiempo alejado de la metrópoli: "¿Quién puede prever los cambios que se hayan podido producir en una ausencia de más de seis meses? Francia no podrá acostumbrarse a mi ausencia, y Prusia y Austria se aprovecharán de ella". No queda pues otra solución que regresar.

- Los castigos al zar Alejandro recaen en la ciudad de Moscú


Napoleón Bonaparte ordena retirar la gran cruz de oro de San Iván, que está sobre la cúpula más alta del Palacio de Moscú y, como último castigo al zar Alejandro, manda volar al Kremlin. A tres horas de Moscú, mientras ve desfilar ante él a su destrozado ejército, harapiento y agotado, espera inútilmente la explosión del Kremlin. Llega un mensajero con la noticia de que ha fallado el intento de volar el palacio y el emperador calla. Cuando Rapp le comunica sus temores respecto al frío, contesta sin dudar un instante:

"El otoño es más bello, e incluso más frío que en Fontainebleau. Estamos a diecinueve de octubre; vea usted qué hermoso día hace; ¿no conoce usted en ello mi estrella?"