lunes, 16 de junio de 2014

El "general invierno"



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El Ejército francés avanza lentamente en medio del acoso de los cosacos y los campesinos y las inclemencias del tiempo, que el emperador Napoleón ha bautizado gráficamente, el General Invierno.

General Invierno en Rusia

- Napoleón Bonaparte, salvado de unos cosacos por la caballería de la Guardia


Un día Napoleón Bonaparte ha estado a punto de ser capturado por un grupo de cosacos que se encuentran ocultos en un bosquecillo de abedules. La intervención de la caballería de la Guardia le ha salvado en el último instante, cuando ya espada en mano se disponía a defender su vida y su libertad. Este hecho le preocupa tanto, por la temida posibilidad de verse hecho prisionero y tener que marchar tras el carro de Alejandro, que pide a su médico que le proporcione un veneno que tomará antes de verse prisionero y que, desde ahora, llevará en una bolsita de seda negra colgada de su cuello.

- El frío de Rusia: mortal para los soldados de Napoleón


Si cambiamos la arena del desierto y el calor asfixiante de la retirada de San Juan de Acre por la nieve y la escarcha y los 35º bajo cero del General Invierno, la situación parece idéntica. El frío de Rusia mata a millares de soldados. La nieve y la escarcha hacen caer a los caballos y las piezas de artillería se quedan atascadas en el fango. Es necesario soltar lastre y los carros de municiones son abandonados y volados para evitar que caigan en manos de un enemigo irregular que les acosa continuamente. El Ejército de Napoleón va dejando tras de sí un reguero de cuerpos helados, una siniestra pista a lo largo de la helada estepa rusa. Hay que llegar hasta Smolensko para intentar pasar el invierno en los cuarteles allí preparados.

- El Ejército napoleónico, diezmado, llega a Smolensko


Sólo cincuenta mil hombres son capaces de llegar hasta allí, la décima parte de los que habían comenzado la aventura. Pero Smolensko no está preparado para recibir a un ejército hambriento. No hay provisiones, ni siquiera combustible, y es necesario continuar la larga retirada. Ya muchos soldados, la mayoría, han abandonado sus armas y bagajes y se conforman con arrastrar sus cuerpos tras el emperador y, cuando los propios granaderos de su Guardia comienzan a imitarles, Bonaparte les arenga en un intento desesperado de salvar su dignidad:

"¡Granaderos, nos retiramos sin haber sido vencidos por nuestro enemigo: no lo seamos por nosotros mismos!, ¡ya muchos de vosotros han abandonado sus águilas y hasta sus mismas armas!, ¡a vuestro honor confío vuestra disciplina!".

- Salida de Smolensko


Aún más dramática se presenta la salida de Smolensko. Una larga caravana silenciosa y renqueante abandona la ciudad como un espectro salido de una pesadilla. Los supervivientes caminan apoyándose en bastones y con los pies envueltos en piel de cabra, pues sus botas ya hace tiempo que pasaron a mejor vida. Oficiales y generales a pie, pues ya apenas quedan caballos más que para la Guardia del emperador. Envuelto en un gran abrigo de pieles polaco y con un gorro de zorro en la cabeza, Napoleón atraviesa la helada estepa apoyado en un cayado de abedul.