miércoles, 7 de mayo de 2014

Asedio de Smolensko por las tropas de Bonaparte



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Los rusos, aunque atemorizados por el formidable ejército de Napoleón Bonaparte, no se limitan a huir simplemente y están practicando una política de tierra quemada de acuerdo con la nobleza y la población del país. Napoleón llega a Smolensko con el ejército prácticamente fundido y muy mermado tanto en número como en fuerzas. Allí se puede decir que comienza la gran Rusia y es la puerta de Moscú. 

Batalla en Smolensko

Hasta el momento la campaña de Rusia se ha desarrollado prácticamente sin un tiro y Napoleón sabe que la única forma de obligar a negociar a Alejandro es inflingiéndole una severa derrota. Allí se han reunido los dos ejércitos rusos y no se atreverán a quemar la antigua ciudad de Nuestra Señora.

- El ejército de Napoleón asedia Smolensko


El asedio de Smolensko es feroz. Los muros de la ciudad resisten los envites del ejército francés y los más veteranos se acuerdan de la fortaleza de San Juan de Acre. Pero, al final la ciudad cae y los vencedores no encuentran más que un montón de cenizas y los restos de las tropas rusas han desaparecido. El agotado ejército de Napoleón no encuentra ante sí nada más que un desierto. Bonaparte ve desmoronarse entonces su sueño.

- Noticias preocupantes de España para Bonaparte


Las noticias que llegan de España son preocupantes, Salamanca ha caído en manos de Wellington, y aquí, en Rusia, todos sus esfuerzos para acabar con rapidez con la guerra resultan por completo inútiles. El emperador decide repentinamente ponerse en marcha. Cuando el general Rapp pregunta si es para avanzar o para retroceder, la respuesta de Napoleón no deja dudas al respecto:

"El vino está servido; hay que beberlo. Quiero ir a Moscú. He sido mucho tiempo emperador y es menester que vuelva a ser general".