lunes, 20 de enero de 2014

La traición de Talleyrand



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Napoleón Bonaparte aún no sospecha que la traición comienza a prender en los que considera sus más directos colaboradores. El cojo Talleyrand aún le sigue a todas partes a pesar de que ya han tenido con él más de un enfrentamiento. Sin embargo, el astuto ministro ha conseguido eludir todo tipo de represalias y se mantiene aún junto al emperador. Ya desde la batalla de Eylau, Talleyrand se había dado cuenta de que el gran oso ruso podría acabar con el poder napoleónico y comenzó a concebir un tortuoso plan para derrocar a Napoleón. Él mismo había aconsejado al emperador que se metiera a fondo en la guerra con España, recordándole que la dinastía española siempre había estado vinculada a la casa real francesa, a sabiendas de que era una empresa destinada al fracaso.

Traicion Napoleon Bonaparte
Napoleón Bonaparte sería traicionado por uno de sus más cercanos ministros, Talleyrand.

- Talleyrand traiciona a Bonaparte de la mano del zar Alejandro


Por fin en Erfurt parece haber sonado su hora y Talleyrand desprecia a los demás reyes y se dirige al único que puede competir mínimamente en poder con Bonaparte: el zar Alejandro. Desde el primer momento ambos personajes se comprenden casi sin palabras. Ya en la segunda entrevista Talleyrand se atreve con toda una invitación:
"¿Qué ha venido Vuestra Majestad a hacer aquí, sire? A Vuestra Majestad le toca salvar a Europa, y sólo lo logrará haciendo frente a Napoleón. El pueblo francés es civilizado, y su soberano no lo es. El soberano de Rusia es civilizado, y su pueblo no lo es. Toca, pues, al soberano ruso ser aliado del pueblo francés.".

Esta inesperada colaboración acaba de animar a Alejandro a hacer frente a las pretensiones de Napoleón. El acuerdo, que es redactado por Talleyrand, es vuelto a copiar y corregido por el propio Napoleón Bonaparte que se lo entrega al zar haciéndole jurar que nadie lo vería. Sin embargo, Talleyrand es puesto al corriente por Alejandro y le aconseja que no lo firme, al tiempo de que se encarga de convencer a Napoleón de que la palabra de Alejandro es más importante que su firma.