martes, 14 de enero de 2014

Napoleón, en la cumbre de la gloria



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El veintisiete de julio de 1807 Napoleón regresa triunfante a París. Ha conseguido la paz anhelada, pero en el fondo sabe que es demasiado frágil como para que dure demasiado tiempo. En su capital la gente, el pueblo, aplaude generosamente sus triunfos, pero los de siempre ya han comenzado a conspirar y en la prensa y en los bulevares se ironiza sobre sus triunfos. Esto es algo que el emperador no puede tolerar.

Napoleon Bonaparte estatua
Estatua de Napoleón Bonaparte.

¿Qué aprovechándose de su ausencia en arriesgadas batallas, las costumbres se relajen y comiencen de nuevo las conspiraciones y se reanude la corrupción? Inmediatamente ordena una nueva y rígida censura de prensa. Las obras históricas sólo podrán hablar de acontecimientos muy pretéritos y se suprimirán de Corneille, aquellos pasajes que pudieran interpretarse como semejantes a los actuales acontecimientos. El propio emperador será consultado sobre la representación o no de cualquier ópera y se prohíbe la temática religiosa. Se ataca a Chateaubriand y se cierra su diario Mercure de France, se niega a madame de Stäel el regreso a Francia y llega a establecer un catecismo que todos los niños de Francia deben recitar y aprender de memoria:

"¿Cuáles son nuestros deberes para con Napoleón I? Amarle, respetarle y obedecerle y permanecer fieles a él. [...] Rezar fervorosamente por su salud, pues Dios, colmando de dones a nuestro emperador, lo mismo en la paz que en la guerra, le ha hecho a su imagen en la tierra".

- Napoleón sustituye el Tribunado por un simple senado consultivo


Disuelve al Tribunado sin el menor alboroto y lo sustituye por un simple senado consultivo. Funda una universidad bajo el modelo jesuítico al que odia desde su infancia. Acusa a Fouché de no controlar con su policía debidamente a los malevolentes que se mueven libremente por París con sus infamias sobre el emperador y llena de nuevo con su incansable energía la actividad política y administrativa de París. Napoleón Bonaparte está en todo y continúa dictando los informes más completos sobre cualquier problema. Se ocupa de revisar todos los gastos, que a su entender son excesivos, y se entromete en los vestuarios de sus funcionarios y cuando estos rebasan el presupuesto son destituidos sin perder un instante.