miércoles, 8 de enero de 2014

La guerra con Prusia



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Napoleón esperaba que sus más recientes victorias le proporcionaran una paz duradera, pero no fue así. En esta ocasión fue Prusia la encargada de abrir las hostilidades con el pretexto de Hannover que había prometido a la vez a los ingleses y a los prusianos. Aunque, la verdadera razón era que no estaban dispuestos a aceptar una paz impuesta por la fuerza. Así, en cuanto hubieron reconstruido sus ejércitos, pretendían terminar lo antes posible con el aventurero corso.

Guerra Prusia Napoleon

- Ultimátum a Napoleón por parte de Federico Guillermo, rey de Prusia


Federico Guillermo, rey de Prusia, envió un ultimátum a Napoleón que expiraba el ocho de octubre. Éste le dijo a Berthier: "Nos han dado una cita de honor el ocho de octubre; jamás un francés ha faltado a una de ellas".

- Blitzkrieg contra los prusianos: guerra relámpago


Y fiel a este principio comenzó una rápida campaña que recibió de los prusianos el nombre de Blitzkrieg [recordemos que ya un tiempo más tarde, en la Segunda Guerra Mundial, los ejércitos de Hitler protagonizaron una campaña del mismo tipo (lo podéis leer aquí)], guerra relámpago. Cruza el Rhin rápidamente ocho días más tarde derrota el enemigo en Saalfeld, donde cae Luis Fernando, el mejor de los príncipes prusianos. En ese momento, el pacifista que se oculta tras el general hace una nueva oferta de paz al monarca prusiano:

"Yo no deseo una victoria comprada con la vida de tantos de mis hijos. Si me hallase en los comienzos de la carrera militar y si pudiera temer los azares de la lucha, este lenguaje sería impropio de un militar. Pero, sire, Vuestra Majestad será vencida y habrá comprometido el reposo de sus días y la existencia de sus súbditos sin la sombra de un pretexto. Yo, por mi parte, nada tengo que ganar haciendo la guerra a Vuestra Majestad; nada deseo quitarle ni he deseado nunca. ¡Esta guerra es una locura! [...] Recobre vuestra majestad la paz y devuélvala a su país. Aun en el caso de que nunca pudiera llegar a ser un aliado, Vuestra Majestad encontrará siempre en mí a un hombre cuyo mayor deseo es no tener que derramar sangre inocente haciendo la guerra a soberanos que, en realidad, no son adversarios de su industria, su comercio ni su política".