jueves, 16 de enero de 2014

Grietas en el sistema del Emperador



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Es el propio sistema que Napoleón Bonaparte ha impuesto en el continente lo que amenaza con la ruina al Imperio. El bloqueo que impuso al comercio inglés se está volviendo en su contra. Cierto es que esta medida perjudicaba enormemente a Inglaterra, que ya empieza a sufrir en forma de paro que afecta a numerosos trabajadores, la crisis de su comercio. Pero, también los países europeos están siendo dañados seriamente por este bloqueo. La misma Francia sufre de la escasez de ciertos productos y Napoleón no tiene más remedio que conceder licencias de importación para no quedar desabastecido.

Navio Napoleon

Dinamarca, que ha querido permanecer junto con la liga de los neutrales, abre sus puertos a los ingleses. Suecia hace lo mismo con todo descaro. Los rusos se quejan porque ya no tienen mercados para su cáñamo y su madera. En Portugal, el lucrativo comercio de vinos con Inglaterra les lleva a adoptar la misma actitud. Un nuevo negocio y muy rentable se pone en marcha y en todas las fronteras florece el contrabando. Es necesario actuar con energía para evitar que el frágil edificio imperial se desmorone a causa de tantas y tan graves grietas en su sistema, antes incluso de que sus cimientos comiencen a fraguar. Ni siquiera el Papa, en cuyos Estados Pontificios se comercia con toda libertad con los ingleses, se muestra dispuesto a mantener el bloqueo ordenado por el emperador.

- Guerra con Portugal, su retaguardia en Europa


Napoleón ha decidido empezar por Portugal. Si quiere reforzar sus fronteras europeas, debe asegurar primero su retaguardia y da orden de destronar a la casa de Braganza, que reina en Portugal, y manda a Junot a Lisboa. Tras cruzar España con su ejército, Junot entra en Lisboa al tiempo que la familia real huye a Brasil.