jueves, 30 de enero de 2014

La excomunión de Bonaparte



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Las noticas que le llegaban de Roma le habían decidido a confinar al Papa en el Vaticano y darle una pensión de dos millones anuales, pero desposeyéndole de todo poder terrenal. La reacción de Pío VII no se ha hecho esperar y ha dictado la excomunión para el emperador. Sus sueños de constituirse en el Carlomagno moderno y ser coronado en la misma Roma se desvanecen por completo.

Excomunion Napoleon Bonaparte
Pío VII excomulgó a Napoleón Bonaparte.

- Napoleón, indignado


La indignación de Napoleón Bonaparte alcanza niveles casi apocalípticos:
"¿Es esta su venganza por haber cogido yo mismo en Notre-Dame la corona?, ¿qué es lo que es sagrado? Es dudoso que Jesús haya vivido nunca, pero es seguro que de él se puede sacar partido. En estos tiempos de escepticismo, sólo las nodrizas y los niños temen el anatema. ¿No se me maldijo en Córcega y el 18 Brumario? ¡estas bromas me traen buena suerte!".

- Batalla en Wagram


Esta broma de la excomunión le puso repentinamente de buen humor. Y rápidamente retoma la iniciativa y presenta de nuevo batalla en Wagram. Aquí si que no hay dudas sobre quién aplastó a quién. Al final de esta larga batalla que duró más dos días, el emperador, visiblemente agotado, manda a su mameluco Rustam que extienda una piel de oso sobre el mismo campo de batalla y le despierte al cabo de veinte minutos. Transcurrido ese breve espacio de tiempo, en el que Napoleón duerme profundamente, se levanta fresco y dispuesto a acabar con la batalla.