sábado, 14 de diciembre de 2013

Veintitrés pollos



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El trabajo de Napoleón Bonaparte en el despacho se prolonga hasta las seis, hora a la que Josefina espera puntualmente en su salón.

- El trabajo, por encima de la cena para Napoleón Bonaparte


Sin embargo, a menudo se retrasa con los asuntos de Estado y dan las siete y hasta las once de la noche en que el Emperador no bajó a cenar. Para que siempre estuviera reciente los cocineros ponían un pollo cada cuarto de hora en el asador. Ese día se asaron veintitrés. En las Tullerías los soberanos cenan habitualmente solos. Una cena muy breve. Apenas un cuarto de hora, ya que Josefina sabe cuidarse la línea y es tan frugal como Bonaparte. En la sobremesa, Duroc le relata los asuntos del día, recibe los diferentes despachos de sus ayudas de campo y oficiales y se hace traducir la prensa extranjera.

Pollos Napoleon

- Napoleón y el círculo de amigos de Josefina


Tras tomar el café juntos en el salón, mientras él se retira de nuevo a su despacho, Josefina se reúne en sus habitaciones con su círculo de amigos y juegan al whist o al tric-trac. Normalmente, el Emperador baja después de unas dos horas. Todos se ponen en pie inmediatamente cuando ven asomar su pequeña figura en el quicio de la puerta y él se dirige a los diferentes grupos saludando a todos con una cierta seriedad impostada, pues los tiempos del compañerismo del consulado tienen que dejar paso a una mayor seriedad en la corte.