miércoles, 25 de diciembre de 2013

Objetivo Viena



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A su regreso de Italia, Napoleón Bonaparte tuvo conocimiento de que los austriacos preparaban un ataque inminente. El otoño estaba a punto de llegar y ya las tropas del archiduque estaban en movimiento. Y si los franceses no reaccionaban Rusia podría unirse rápidamente a Austria en su ataque contra Francia. A Napoleón podrían acusarle de muchas cosas, pero nunca de demorar una decisión. El veintitrés de agosto escribió a Talleyrand: "Voy a lo más urgente; levanto nuestros campos y me dirijo sobre Viena".

Objetivo Viena

- El ejército de Napoleón Bonaparte cruza el Rhin


En menos de dos semanas el ejército entero cruza el Rhin. Desde la orilla, antes de partir, dicta a Daru su plan de batalla. Todo lo tenía previsto en su prodigiosa cabeza: Orden de las marchas, duración, lugares de reunión de las columnas, ataques, los movimientos del enemigo... hasta su fecha de entrada triunfal en la capital austriaca. Aún cuando parecía que sólo se ocupaba de la imposible invasión de Inglaterra, él ya tenía en la cabeza su plan para la conquista de Europa. Hay ocasiones en que se obtienen victorias sin disparar una sola bala de cañón. El general austriaco Mack ha avanzado con sus cien mil hombres hasta Ulm con la intención de hacer frente a la Grande Armée. Cuando descubre que Napoleón le ha cortado la comunicación con Viena y ha logrado aislarlo de sus otros batallones, capitula sin presentar batalla. Y pronto la invencibilidad de la Grande Armée se convierte en un incuestionable artículo de fe:

"Cuando los generales austriacos estaban en el medio y las tropas de Napoleón alrededor de ellos, los austriacos decían que estaban rodeados. Cuando Napoleón estaba en el medio y los austriacos alrededor de él, decían que estaban envueltos".

- Destruído el Ejército austriaco, Napoleón se dirige contra los rusos


El propio Napoleón está firmemente convencido de esto y dice, sin ningún tipo de rodeos:

"He realizado mi propósito: he destruido el Ejército austriaco a fuerza simplemente de marchas. Ahora voy a dirigirme contra los rusos, que pueden considerarse como perdidos".

- Ofrece la paz a Austria


De nuevo, como tras la batalla de Marengo, Napoleón ofrece la paz a sus enemigos. Dedica tantas horas al trabajo diplomático como a hacer la guerra y Talleyrand, en esto, se ha mostrado como un hábil y astuto negociador. El hombre de estado en que se ha convertido, además de general victorioso, le hacen ser prudente y generoso. Como antes ha hecho con el Zar Alejandro de Rusia, escribe al emperador de Austria en unos términos que no dejan duda de su carácter:

"Vuestra Majestad comprenderá que es justo que aproveche las circunstancias que me han sido favorables y que las condiciones de paz ofrezcan una garantía contra una cuarta coalición con Inglaterra. [...] Yo consideraría como dichosas para mí todas las circunstancias que me permitiesen conciliar la seguridad de mis pueblos con su amistad, a la que ruego me permita pretender todavía, a pesar del número y poder de mis enemigos en torno a Vuestra Majestad.".