martes, 17 de diciembre de 2013

Como una tromba



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El Emperador a veces asiste al teatro que han montado en las Tullerías o va a la Ópera o al Français. En caso contrario, Napoleón regresa aún por un rato a su despacho donde continúa su trabajo. Ya no duerme en la misma habitación que Josefina, pues prefiere tener libertad para ordenar sus sueños como mejor le venga en gana. Sin embargo, aún suele bajar con frecuencia a sus habitaciones, lo que llena de gran placer y orgullo a su señora que, cuando al día siguiente se levanta más tarde cuenta a todo el mundo risueña que "hoy me he levantado tarde; pero es que Bonaparte vino a pasar la noche conmigo".

Napoleon Bonaparte

- Las manías sobre olores de Napoleón Bonaparte


Sobre las once de la noche el Emperador entra como una tromba en su habitación. Se desnuda precipitadamente dejando caer las ropas en cualquier sitio y, tras ponerse un pañuelo en la cabeza para preservar su peinado, se mete deprisa en la cama que normalmente está calentada por un brasero, a excepción de los días más calurosos del verano. Napoleón detesta el olor a cerrado y el del cuerpo humano y en su dormitorio hay siempre un pebetero encendido con pastilla de aloe, ámbar o benjuí.

- Tres o cuatro horas de sueño


Después de tres o cuatro horas de sueño profundo, suele levantarse y poniéndose la bata encima vuelve a su mesa de trabajo. Es el momento del día en que se siente más inspirado y lúcido. Si tiene necesidad de escribir despierta al paciente Méneval y, mientras se pasea por la habitación comienza a dictar al dormido secretario. Luego duerme otras dos horas más hasta las seis y media de la mañana. Lo normal es que saque más de dieciocho horas de trabajo con este horario.