viernes, 15 de noviembre de 2013

Una monarquía sin heredero



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Curiosamente, Bonaparte encontrará el mayor número de dificultades entre los ambiciosos miembros de su familia.

- Napoleón, dispuesto a adoptar al hijo de Luis y Hortensia Beauharnais


A Napoleón, que aún no ha conseguido tener descendencia con Josefina, le gustaría adoptar al hijo de Luis y Hortensia Beauharnais, el pequeño Napoleón, con quien se ha encariñado especialmente y a quien toma en brazos con frecuencia y habla como a un hijo. Pero antes debe conseguir la renuncia a sus derechos por parte de sus hermanos, en especial por parte de José, quien como hermano mayor no deja de mantener implícita, de una forma constante, su primogenitura. Lo ha dejado muy claro ante sus familiares:

"Lo quiero todo o nada. Si es necesario haré causa común con Sieyès y hasta con el mismo Moreau, con todos los patriotas y los amigos de la libertad que queden en Francia, para huir de tanta tiranía".

Monarquia Napoleon Bonaparte

- Luis Beauharnais, en contra y disgustado


Luis, que está disgustado con su hermano desde que éste le obligara a desposarse con Hortensia a quien no amaba, tampoco se siente dispuesto a aceptar la nueva situación y contesta a Napoleón, con su acostumbrada altanería:

"No, antes de renunciar a la nobleza que va a entrar en nuestro patrimonio, antes de consentir en bajar la cabeza ante mi hijo, dejaré Francia, me lo llevaré y ya veremos si te atreves a robarle su hijo a un padre, públicamente".

- Napoleón cede finalmente y renuncia a adoptar a su sobrino


No le queda más remedio que ceder a las pretensiones de sus hermanos, ya que también estos hechos le han hecho romper con Luciano. Renuncia a adoptar a su sobrino, nombre a José gran elector y a Luis condestable y ambos serán príncipes y recibirán el tratamiento de altezas imperiales. Además, conociendo las debilidades de sus hermanos en lo que se refiere al dinero, les otorga una renta de un millón de francos, además de sus sueldos anuales, a título de infantazgo y les compra diversas propiedades. Luciano y Jerónimo son excluídos del sistema imperial a causa principalmente de sus matrimonios inconvenientes. Y sus hermanas se quedan, en un principio, sin título alguno. Su madre Leticia será Madame Mère, Señora Madre, y también recibirá el tratamiento de alteza.

La irritación de Carolina, Elisa y Paulina es evidente. Tanto, que la primera se atreve a echárselo en cara en el transcurso de una comida: "¿Por qué se las condena a ella y a sus hermanas a la oscuridad, mientras se llena de honores a las extrañas?" Lo que más les molesta es que sus cuñadas, Hortensia y Julia, recibirán el tratamiento de princesas. Napoleón es inflexible e hiriente: "Parecería que os he robado la herencia de nuestro difunto padre". Carolina sufre un desmayo ante la avalancha de improperios de su hermano y éste se preocupa y la consuela tras verla caer al suelo. Al día siguiente el Moniteur publicaba una nota escueta:

"Se da a los príncipes franceses y a las princesas el título de Alteza Imperial. Las hermanas del Emperador llevan el mismo título".