martes, 26 de noviembre de 2013

La nueva corte imperial de Napoleón



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Con esa hiperactividad que le caracteriza Napoleón se dedica a restaurar una corte que ya hacía mucho tiempo que faltaba en la capital francesa. Había que "echar anclas de salvación en el fondo del mar" y él estaba dispuesto a llegar a sus más profundas simas con tal de fundar establemente su imperio. Rescató ceremoniales, títulos, cortesanos. Creó mariscales del Imperio, hizo príncipes a Berthier, de Neuchâtel, y Talleyrand, de Benevent; nombró duques a Fouché, de Otrante, o a Lebrun, de Plaisence. En poco más de ocho años hará cuatro príncipes, treinta duques, trescientos ochenta y ocho condes y mil noventa barones. Josefina y sus hermanas princesas tuvieron damas de honor y Ségur enseña el ceremonial de la corte a los nuevos nobles, mientras Madame Campon hace lo mismo con las mujeres.

Corte Napoleon Bonaparte

- Los nuevos nobles, procedentes del campo de batalla


Aunque la nueva organización de la corte, en su rígida disciplina, tenía algo de cuartelaria, pues no en vano la mayoría de los nuevos nobles procedían del campo de batalla y eran de baja extracción social y él continuaba manteniendo su distancia intelectual sobre estos ceremoniales.

Como dijo Stendhal, siempre le quedó "algo del alférez corso, del jacobino y del admirador de Maquiavelo". A veces, hablaba aún como un viejo revolucionario. "Un trono no es más que una tabla de madera forrada de terciopelo". Y si se empeñaba en vestir a sus mariscales en la corte con calzones cortos y medias de seda, en vez de las rudas botas de campaña, era porque pensaba que el hábito hace al monje y que un soldado en calzas es menos fiero que en traje de combate. En el fondo sólo creía en la fuerza de las armas. "Sólo se gobierna con espuelas y botas", solía decir y tal vez por eso él era el único que vestía uniforme militar dentro del recinto de palacio.