sábado, 24 de agosto de 2013

La familia Bonaparte



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En estos dos primeros años de poder napoleónico su familia ha terminado de prosperar. Napoleón, fiel a su tradición corsa, piensa que ésta es lo más importante y no deja de llenar de favores a sus allegados. Incluso les permite aquellas corrupciones que no se cansa de perseguir en los demás. Con Luciano sus relaciones se han enfriado totalmente a consecuencia de la publicación si su conocimiento de un panfleto, Paralelo entre César, Cronwell y Bonaparte, que ha provocado las iras de todos al sugerir el establecimiento de una monarquía hereditaria bajo el nombre de Bonaparte, y le ha quitado del Ministerio del Interior.

José Bonaparte continúa pensando en el fondo que es el primogénito de la familia y rechaza la presidencia de la República en Italia, aunque no le hace ningún asco a cualquier honor y ventaja de tipo económico. Y sus hermanas no hacen más que pedirle más y más. Carolina se ha casado con su viejo rival Murat y comienza a conspirar tibiamente contra él junto con Bernadotte. A Napoleón este matrimonio no le agradará pues considera a Murat de pobre origen y de cabeza demasiado caliente. Paulina, que pronto enviudará de su primer marido Leclerc para convertirse en princesa Borghese, continúa apegado a él y éste le perdona sus escándalos. Elisa se divierte en París haciendo mil locuras y se exhibe en maillot en un teatro de aficionados provocando la indignación de su hermano.

Sólo su madre permanece fiel y discreta a su lado, aún cuando prefiere vivir con José antes que instalarse en el palacio de Versalles. Leticia Bonaparte desconfía de la gloria, pues conoce a la perfección las vicisitudes de la vida. Cuando alguien le hace notar el alto lugar y los honores que ha alcanzado su hijo tan rápidamente, su sabia inteligencia de campesina escéptica la lleva a decir en un defectuoso francés: "Ojalá que esto dure".