martes, 16 de abril de 2013

En Versalles



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Y antes de dos meses hace Napoleón un nuevo traslado. Esta vez será definitivo y se alojará en Versalles demostrando que no tiene miedo del pasado monárquico de la nación ni de los símbolos. Antes al contrario, piensa que la conveniente utilización de los mismos hará que una parte del pueblo le acepte con mayor naturalidad. Mantiene a Talleyrand y al jefe de policía Fouché y nombra como ayudantes a dos hombres moderados, cada uno de un bando, Cambacères, antiguo jefe del Comité de Salud Pública, y Lebrun un superviviente del Antiguo Régimen.

En Versalles, a pesar del abandono en que encuentran el edificio, poco a poco va instalándose el matrimonio Bonaparte. Josefina ha cambiado mucho y la autoridad respuesta de Napoleón la obliga a abandonar a sus antiguas amistades frívolas, como Mme. Tallien y Mme. Hamelin, mientras que tiene que aceptar nuevas compañías como la gibosa e inteligente Mme. de La Rochefoucauld. Impone un nuevo recato en la moda femenina y las gasas lujosas y descocadas deben ponerse un forro y el opaco raso reaparece en la nueva alta sociedad. Él tiene bien claro que este nuevo gobierno debe distinguirse de sus predecesores también por su austeridad.