miércoles, 5 de diciembre de 2012

El General Bonaparte



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Durante estos tres largos meses que ha durado el sitio de Tolón, Bonaparte se ha relacionado e intimado con una serie de oficiales que le seguirán fielmente durante toda su vida y ha hecho amigos como nunca los tuvo. Nada une más que la guerra, cuando se está en el mismo bando, que la visión compartida de la muerte y el horror de la guerra. Desaix, Marescot, Leclerc, Suchet, Marmont, Muiron... muchos fueron los que allí se pegaron definitivamente a su sombra y a su destino, pero ninguno como el entonces joven sargento Junot y Muiron. Cuentan que Junot tenía una hermosa letra y que copiaba las órdenes de Napoleón sobre una gruesa batería. Una bala de cañón cae junto a él y levanta una nube de polvo que mancha el papel. Junot, dice riéndose: "Ahora no necesitaré arenilla para secar la tinta". Napoleón quedó prendado del autor de aquella frase y ésta fue su fortuna.

Pero la gloria ya comienza a tocar el destino de este ambicioso corso. El propio Barras ha asistido al momento cumbre de la batalla y con la colaboración de Robespierre el joven y Salicetti le nombran con gran rapidez general de brigada. Los primeros nombramientos de Napoleón fueron para sus fieles compañeros de guerra. Muiron fue nombrado jefe de su Estado Mayor. Aún después de haberse dejado matar por su general en el puente de Arcole, su recuerdo permaneció siempre en el alma de Napoleón hasta el punto de que en el momento en el que quiso cambiar su nombre para preservarse de la desgracia que al final de su vida le persiguió, fue el nombre de Muiron el que eligió para esconder su identidad.

Fuente:
Napoleón Bonaparte, Grandes biografías (Juan Van den Eynde)