viernes, 23 de noviembre de 2012

Injusticia y Orden



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Napoleón debe ir a París inmediatamente y dedicarse a lavar su nombre y conseguir que no lo aparten de su empleo ya que hasta allí ha llegado una acusación de traición contra Bonaparte. Sus cartas a José son una exacta descripción de su trayectoria ideológica y de los tiempos en que se viven.
En mayo de 1792 escribe su primera carta:
"Llegué ayer. Mientras tanto, me he alojado en el mismo hotel que Pozzo, Di Borgo, Leonetti y Peraldi, en el hotel de los Patriotas Holandeses. Pero es muy caro, de manera que me mudaré hoy o mañana. [... París está presa de las mayores convulsiones. Está inundada de extranjeros y los descontentos son muy numerosos. Hace tres noches que la ciudad permanece iluminada toda la noche y han doblado la guardia nacional que está en las Tullerías para guardar al rey. [...] Mantente bien con el general Paoli. Lo puede todo y lo es todo".
Su fervor revolucionario se ve desbordado por la Revolución misma que se desboca y todo se trastoca. Se ha declarado la guerra a Austria y los girondinos han caído estrepitosamente. La Asamblea Nacional se tambalea y parece que en cualquier momento puede ser ocupada por un pueblo hambriento de cambios reales y que parece haber creído en serio las promesas revolucionarias. Napoleón escribe:
"Los partidos más encarnizados tiran de este país en todas direcciones; es difícil pesar el hilo de tantos proyectos diferentes; no sé cómo acabará esto; pero toma un giro muy revolucionario".
Como buen militar prefiere el orden frente a la justicia y las masas, que le dieron de lado en Ajaccio, han comenzado a hastiarle y desprecia a la plebe. Cuando va a las Tullerías y observa el espectáculo de un Luis XVI tocado por el gorro frigio republicano exclama: "¡Qué imbécil! ¡cómo ha podido dejar entrar a esa canalla! Si barriesen a cuatrocientos o a quinientos a cañonazos, los demás echarían a correr". Su fervor jacobino se enfría gradualmente y escribe que "son unos locos que no tienen sentido común".

Fuente:
Napoleón Bonaparte, Grandes biografías (Juan Van den Eynde)