martes, 20 de noviembre de 2012

El Anciano Paoli



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Alto, con sus fríos ojos azules y sus cabellos completamente blancos, el viejo líder Paoli regresa a Córcega. Todos sus paisanos le acogen con verdadera veneración y él obtiene todos los poderes civiles y militares. A Napoleón su presencia le parece un arcaico anacronismo y éste inspira a Paoli un vivo sentimiento de desconfianza pues ve al joven excesivamente imprudente y ambicioso. Desde su primer encuentro, en el que Paoli le ha comparado con los héroes de Plutarco para adularle, la relación entre ambos ha sido de vigilancia mutua como sabedores de que su destino los enfrentará pronto. Pero, de momento, Napoleón deberá reintegrarse al Ejército francés si no quiere perder su empleo.

De nuevo en Auxonne, esta vez en compañía de su hermano Luis, Napoleón se dedica a inflamar a la tropa de los ardores revolucionarios y se enfrenta con varios oficiales afectos al Antiguo Régimen. No pierde ocasión para hablar en público de su isla y logra hacerse con un grado de popularidad importante en la pequeña ciudad. El pequeño Luis no tiene más que trece años y duerme en un jergón en medio de la sala. La pobreza les acosa, pero Napoleón encuentra mucho placer en el cuidado de su hermano y escribe a José acerca de Luis con un orgullo casi de padre:
"Será un excelente sujeto. Es trabajador tanto por inclinación como por amor propio y además está lleno de sentimiento... Todas las mujeres de este país se han enamorado de él. Ha adquirido un tonillo francés limpio y vivo; cuando entre en una reunión saluda con gracia y hace las preguntas con una seriedad y una dignidad como si tuviera treinta años. No me apena ver que será el mejor de nosotros cuatro. Pero claro está que ninguno de nosotros ha tenido una educación tan bonita".
Sin embargo, sus días en Auxonne, muy a su pesar, tocan a su fin y Napoleón, ascendido a primer teniente por la nueva administración de la Guerra, es trasladado al regimiento de Grenoble, que se encuentra en Valence, la querida ciudad de su primer destino.

Fuente:
Napoleón Bonaparte, Grandes biografías (Juan Van den Eynde)