domingo, 25 de noviembre de 2012

Corso y Francés



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Sin embargo, las circunstancias le van a permitir desempeñar de alguna forma ambos cargos a la vez. En enero de 1793 los ejércitos franceses han rechazado el intento de invasión prusiana y han conquistado Bélgica, Saboya y Niza. El nuevo Gobierno francés se fija entonces en la pobre isla de Cerdeña que hasta entonces era propiedad de los Saboya y planea una expedición para conquistarla con sus propias tropas reforzadas por voluntarios corsos. Napoleón conspira y logra hacerse nombrar teniente coronel en calidad de segundo de los voluntarios y participará en la expedición al mando de la artillería, que consta sólo de dos cañones y un mortero.

Es su primera expedición militar en guerra y la campaña se presenta difícil a causa de la falta de confianza que existe entre las tropas francesas y los voluntarios corsos. Paoli, por otra parte, no apoya con entusiasmo la iniciativa y conspira activamente para que fracase. Napoleón se había tomado muy a pecho esta campaña, de la que soñaba volver triunfador, y desembarca en la pequeña isla de San Stefano desde la que dirige con gran habilidad la artillería. Sin embargo, los marinos se rebelan siguiendo quizás secretas instrucciones de Paoli, y Cesari, el jefe de la expedición, capitula. Napoleón, rabioso, tiene que abandonar sus piezas de artillería y regresar a Córcega. A pesar de ello, nuevamente se reconoce al conspirador que pretende mantenerse a bien con todos en la firma de una protesta por la retirada, al tiempo que escribe a Cesari una amable carta comprendiendo su acción. Nunca se sabe lo que puede ocurrir y es bueno que todos piensen que se encuentra de su parte o no totalmente en contra.

Fuente:
Napoleón Bonaparte, Grandes biografías (Juan Van den Eynde)