domingo, 28 de octubre de 2012

El Teniente Bonaparte



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
En Valence la vida de la guarnición es sumamente tediosa. Aunque Napoleón ha tenido que pasar por todo el proceso de aprendizaje, cañonero, sargento, hacer guardias y ser oficial de semana hasta que por fin le dieron el uniforme de oficial y las charreteras de oro y seda, la vida rutinaria del regimiento le llevan a una frenética actividad de lectura que le lleva a agotar los libros disponibles en la biblioteca de la ciudad. Lee pocas obras militares. Sobre todo Política: Rousseau, el abate Raynal, Montesquieu, La República de Platón, la constitución del estado Persa, del ateniense y del espartano, la historia de Inglaterra, Suiza, China y la India, Mirabeau, Buffon y Maquiavelo, la historia de la nobleza y el imperio de los Incas, libros de astronomía, geología...

Napoleón leía con verdadera avidez materias tan diversas de una forma casi sistemática y llenaba libretas de notas y apuntes tan heterogéneas como un mapa de la heptarquía sajona, con la lista completa de todos sus reyes, hasta la lista de las fortalezas griegas en Asia menor, pasando por las medidas de la Gran Pirámide de Egipto y una relación de todas las sectas brahmánicas. Su obsesión por Egipto ya comienza a manifestarse tenuemente cuando anota una frase de Raynal al respecto:
"Situado frente a Egipto y colocado éste entre dos mares, realmente entre el Oriente y el Occidente, Alejandro el Magno concibió el proyecto de transportar a él la capital de su imperio haciendo de Egipto el eje del comercio mundial. Este conquistador eminente comprendió que el único medio de reunir todas sus conquistas en un estado, Egipto se lo ofrecería vinculando África y Asia a Europa".
Fuente:
Napoleón Bonaparte, Grandes biografías (Juan Van den Eynde)