domingo, 21 de octubre de 2012

Carlos Bonaparte



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Junto a Paoli se encuentra Carlos Bonaparte, un joven noble de la isla, de origen toscano, cuya familia vive modestamente en Córcega de algunas tierras mediocres y de vagos estudios de escribano que la han facilitado sus dos tíos eclesiásticos uno de los cuáles, Luciano, llegó a ser archidiácono de la catedral de Ajaccio. Carlos se ha casado a los dieciocho años con Leticia Ramolino, con tan sólo catorce, que era hija de un funcionario al servicio de Génova. Carlos es alto y delgado y gusta de la aventura y el placer y más que dedicarse al cuidado de sus tierras es absorbido por la vorágine política, un oficio que en aquellos lugares, si se optaba por el partido de la independencia, en nada enriquecía.

Carlos luchó bravamente junto a Paoli contra los franceses y tras la derrota sufrida en Ponte-Nuovo fue a refugiarse en el maquis, ocultándose en las grutas y alimentándose de leche de cabra y con la harina de las castañas que era la base del sustento de la isla. Leticia, que ya tenía en el mundo a su hijo José, estaba encinta de Napoleón y no dudó en seguir a su esposo a las montañas, cabalgando por los escarpados riscos y participando incluso activamente en las escaramuzas con las balas silbándole en los oídos. Leticia, cuentan, disparaba el mosquete con esa habilidad natural de las gentes sencillas y orgullosas de su rango, dispuestas a defender lo suyo hasta la muerte.

"A menudo salía, en busca de noticias, de nuestro escondrijo en la montaña y llegaba hasta el campo de batalla. Las balas silbaban en torno de mí, pero yo ponía toda mi confianza en Nuestra Señora".

Solía comentar en los años finales de su vida, cuando recordaba aquellos días en que gestaba al futuro emperador.

Fuente:
Napoleón Bonaparte, Grandes biografías (Juan Van den Eynde)